Con China, la situación siguió un derrotero distinto: la tasa del 34% impuesta por Washington el 2 de abril fue contestada enseguida por Pekín, lo que generó una escalada arancelaria que acabó situando los gravámenes de EU a los productos chinos en el 145% y los de China a las importaciones estadounidenses en el 125%. A las rebajas de aranceles al vacuno, el café o las frutas de Brasil, se unieron otras a alimentos de países latinoamericanos afines a la Administración Trump, como Argentina, El Salvador, Ecuador o Guatemala en un intento de contener los precios en la cesta de la compra, el principal caballo de batalla en este tramo final de año de cara a las elecciones de medio mandato de noviembre de 2026. A esto se suma un escenario potencialmente caótico en caso de que el Tribunal Supremo considere que gran parte de los aranceles impuestos por Trump se implementaron de manera ilegal, lo que obligaría a Washington a reembolsar a los entes exportadores entre 140,000 millones y un billón de dólares, de acuerdo con distintas estimaciones.
Author: Forbes México Staff
Published at: 2025-12-27 15:15:00
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