“A partir de la generalización infecciosa de principios de siglo fomentada por las condiciones de hacinamiento y falta de higiene del transporte marítimo, se fue generalizando en España la construcción de lazaretos como una medida de protección frente a las amenazas que solían venir a bordo de los barcos. A la concepción miasmática se oponía por aquellos años la idea ilustrada de la epidemiología, esto es: mientras que un amplio grupo de médicos consideraban que la peste y el cólera (principales enfermedades con potencial pandémico de la época) eran fruto de miasmas (aires venenosos), una nueva escuela de médicos influenciados por las ideas de la ilustración pujaban por abordar el problema sanitario desde el método científico. Entre ellos, un joven médico castrense del Hospital Militar de Maó demostró una aptitud clínica y una determinación que resultaron decisivas para que las autoridades sanitarias reconocieran, finalmente, que era de cólera asiático el brote que se había declarado en la isla: se trataba del doctor Narcís Rigalt Alberch”, explican los investigadores M. Tomás-Salvá y A. Ruiz de Azúa Mercadal, autores de un paper académico recientemente publicado en la prestigiosa revista Academic Journal of Health, dedicado a explicar el rol de este sanitario menorquín en la lucha contra aquella pandemia que se llegaría a cobrarse más de 300.000 víctimas en España.
Author: Santiago Torrado
Published at: 2026-03-14 21:36:38
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