Los B-2 necesitan, por ejemplo, hangares especiales con una temperatura de entre 18 y 24 grados centígrados y una humedad de entre el 40% y el 50% para evitar que el recubrimiento que los hace invisibles al radar y los sistemas electrónicos que llevan no se deterioren. Y esos bombarderos son los únicos capaces de lanzar las bombas de penetración MOP, diseñadas para atacar objetivos subterráneos blindados, como los que se supone que constituyen el programa nuclear iraní -del que EEUU e Israel no han dicho nada en esta guerra, pese a que dicen que es el principal motivo de esta- y el de misiles. Es algo lógico porque, en dólares de hoy en día, cada uno de esos aviones vale, literalmente, su peso en oro, pese a la brutal apreciación de ese metal preciosos en el último año: 4.500 millones de dólares cada uno.
Author: Pablo Pardo
Published at: 2026-03-02 23:04:01
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