El problema fundamental es que el software se mueve a la velocidad de la luz, mientras que el suministro de uranio permanece "atascado en el barro" de los plazos industriales del siglo XX. Están retrasando la firma de nuevos contratos y consumiendo sus últimas reservas con la esperanza de que los precios no se disparen, pero la presión de la IA es tal que, tarde o temprano, alguien tendrá que parpadear primero. La IA no solo necesita a la nuclear; la nuclear necesita a la IA para el mantenimiento predictivo de reactores, el diseño de nuevos materiales y la mejora de la seguridad.
Author: Alba Otero
Published at: 2025-12-30 15:30:59
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