Está muy bien explorar las reacciones ante el fin de todas las cosas mediante historias diversas donde se nos habla del amor, la soledad, la familia, los valores morales al respecto y también como factor clave de la estupidez humana por provocar semejante desastre, pero a veces todo ello se siente a costa del punto principal del film: el apocalipsis. Lo que sí hay que agradecer es que, a pesar de cierto tono de sermón aleccionador en algunos momentos, hay una genuina preocupación por un futuro que en aquel momento estaba más cerca de lo real que de lo meramente distópico. Sin duda, lo mejor de la película es precisamente su epílogo final: unos simples instantes de vacío, de silencio que hablan de resignación, de catástrofe, pero que funcionan de forma coherente con lo expuesto anteriormente: no hay explosiones, no hay revueltas ni saqueos, solo consciencia y dignidad.
Author: Alex P. Lascort
Published at: 2026-02-22 19:18:34
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