Mientras Netanyahu afirma haber destruido el 80% de las rampas de lanzamiento de misiles iraníes, Israel sigue sufriendo, día tras día, la caída de una lluvia de misiles sobre su territorio sin que el escudo de la Cúpula de Hierro sea capaz de interceptarlos en su totalidad. En su segunda rueda de prensa tras el inicio de la guerra, el primer ministro israelí tuvo lo que muchos han catalogado como un lapsus linguae al reclamar un nuevo trazado para los oleoductos y gaseoductos de Oriente Medio que pase obligatoriamente por Israel: “En lugar de tener que pasar por los estrechos de Ormuz y Bab el Mandeb para que fluya el petróleo, bastaría con construir oleoductos y gasoductos que atraviesen la península arábiga hacia el oeste, hasta Israel, hasta nuestros puertos del Mediterráneo, y así se eliminarían los cuellos de botella para siempre”. El hecho de que el ejército israelí esté aplicando en el territorio libanés el mismo manual de guerra que en Gaza dos años antes muestra hasta qué punto Netanyahu pretende aprovechar que el foco mediático se encuentra en el estrecho de Ormuz para vaciar de su población todo el territorio comprendido entre el río Litani y la frontera israelo-libanesa, así como destruir sus infraestructuras civiles para hacerla inhabitable.
Author: Ignacio Álvarez-Ossorio
Published at: 2026-03-21 20:47:01
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