El amor es más fuerte que las bombas (2015) hablaba del duelo, de una familia rota, de la memoria herida y de mil argumentos más, cada uno más profundo y engolado que el anterior, y todos empeñados en resistir, en resistir a la desesperanza, al miedo, al poder castrador de una herencia recibida de los mayores. Pero sí que existen los traumas y, con ellos, la necesidad de reconciliarse con la contradicción de la memoria: para liberarse de ella, para no aferrarse al pasado y hundirse con él, es necesario recordar puesto que el olvido no hace más que agrandar la herida», dice, se toma un segundo y acude a su biografía que no a su filmografía: «Mi abuelo fue capturado durante la Segunda Guerra Mundial por los nazis. Entras a una sala con la esperanza de conectar con otras personas que no necesariamente son como tú, pero te expandes, por así decirlo, a través de la empatía, de la identificación, de la comprensión compartida», dice en una aproximación al cine que se diría entusiasta.
Author: Luis Martínez
Published at: 2026-02-02 22:59:41
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