Jano en las fronteras

Jano en las fronteras


Celebramos el 1 de enero porque así lo decidió Julio César en el año 47 a. C., decretando que el año no debía empezar con el despertar de las flores en marzo, sino bajo la advocación de Jano: el dios de las dos caras, el patriarca de las entradas que mira, simultáneamente, al pasado que nos devora y al futuro que no termina de llegar. En Japón, los templos golpean el metal 108 veces para sacudirse el barro del pecado; en Egipto, los ciudadanos se congregan en la mezquita de Muhammad Alí para observar la luna y esperar; y en Brasil, el blanco de los vestidos desafía al mar para que la diosa Iemanjá se lleve las penas. Que cada golpe de metal nos recuerde que la vida es breve y dura, pero que, mientras quede un gramo de voluntad, seguiremos celebrando el milagro de estar aquí, de pie, mirando al horizonte con la certeza de no haber sido derrotados.

Author: José Luis Piqueras


Published at: 2025-12-30 16:32:44

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