Esa idea puede parecer abstracta hasta que se traduce a lo concreto: perder la red de apoyo, la escuela conocida, el barrio de siempre, la sensación de pertenecer a un lugar. La exposición continua a la amenaza, la falta de espacios seguros para jugar, la interrupción de la educación y la tensión permanente no solo afectan el presente: también dejan marcas difíciles de borrar. Esa es una de las claves más dolorosas de esta historia: la guerra no solo expulsa a las personas de sus casas, también las arranca de sus rutinas, de sus vínculos y de todo aquello que daba sentido a la vida cotidiana.
Author: Martín Nicolás Parolari
Published at: 2026-04-03 18:47:36
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