«Hubo un tiempo en que la raza latina, y entre las naciones de ese origen, la española -escribió en 1860- fatigó a la fama con sus hechos, y produjo los más grandes actos que dan gloria y lustre a la historia moderna: expulsa al otomano, protege al Imperio germánico, los lusitanos trastornan el suelo de los perfumes, y los castellanos penetran en la tierra de los jóvenes hijos del sol». América se astilló como una placa de hielo y para forjar las naciones que surgirían de la revolución moderna, los americanos tendrían que pasar por un arduo proceso, lleno de sangre y de negociaciones, que con mutilaciones y deformaciones reinstauró el viejo semblante de los virreinatos y de las capitanías generales. Las nacionalidades latinoamericanas fueron una ficción ejemplarmente lograda, más sólidas que la española, un triunfo de la imaginación y de la demagogia, de la instrumentalización de los hechos y de la paulatina invención de rituales nacionales.
Author: (abc)
Published at: 2026-03-19 23:18:49
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