De repente, el electrodoméstico no encaja del todo en tu forma de vivir la casa: estorba, obliga a hacer malabares, tarda más de lo esperado o te cambia hábitos que ni sabías que tenías. En una lavasecadora, por ejemplo, secar suele ser lo que te cambia el guion: los tiempos se alargan, el calor en casa se nota, y muchas veces terminas usando el secado solo en “emergencias” porque en el día a día no te compensa. Y si el rendimiento de una de las funciones es “suficiente” en lugar de “bueno”, acabas usando el modo clásico de siempre y el extra se queda de adorno.
Author: Manuel Naranjo
Published at: 2026-01-11 15:00:03
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