En Gran Bretaña, el Gobierno se esfuerza, en vano, por frenar la inmigración masiva, pero al mismo tiempo la opinión pública acepta sin rechistar que el alcalde de Londres sea de origen paquistaní y que varios ministros, incluido el primer ministro, sean o hayan sido de origen indio o africano. Este razonamiento conduce al pago de un billete de acceso a nuestros países desarrollados, un impuesto específico o un visado de pago, aunque sea a un precio modesto, lo que haría comprender a los inmigrantes, al igual que a los ciudadanos del país de acogida, que los recién llegados reembolsan, en parte, el capital acumulado por nuestros antepasados. En el sueño liberal, que tiene dificultades para hacerse realidad y no coincide en ningún caso con un partido concreto, sería deseable que el debate sobre la inmigración pasara de lo simbólico a lo realista, hacia la economía, en lugar de las argucias sobre el lugar que ocupa el islam en la sociedad europea.
Author: (abc)
Published at: 2026-02-08 21:15:48
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