Durante años, escuché sonar varias veces al día el timbre de la Escuela Jorge Washington y vi a los niños y niñas jugando, aprendiendo y formándose. Durante años, desde mi casa –ubicada en su costado sur–, escuché el timbre que anunciaba las horas de entrada y salida, así como el recreo, y vi a niños y niñas jugando y formándose, al tiempo que estaban bien cuidados, alimentados en su comedor y recibiendo educación de calidad, de esa que –hoy lo sabemos– fue mejor que la actual. Si, en 1939, los ramonenses fundaron esta maravillosa institución y la bautizaron con el nombre de un verdadero demócrata y republicano, hoy, en 2026, todos y todas podemos y debemos defender estos pilares a lo largo y ancho del territorio nacional.
Author: Rocío Guzmán Cervantes
Published at: 2026-01-31 15:05:00
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