La gente ... regala a la gente el gran espectáculo de las imágenes por calles y plazas que, convertido en reclamo, obra el prodigio: millones de euros generados mediante un engranaje consistente en crear belleza para el disfrute común; para que los hoteles vendan habitaciones, los restaurantes menús y los almendreros, almendras. En una sociedad acostumbrada a perseguir lo que los economistas llaman la diferencia de precio, las cofradías y hermandades —nazarenos, capataces, cirios y estandartes— aportan un valor diferencial sin recibir a cambio más que la satisfacción de la exhibición de la belleza. Nadie pagará el caché a las madres planchando las túnicas de sus hijos, ni las horas extra de ensayos de las bandas o los costaleros, los dedos pinchados de las camareras que pasan la noche en vela cosiendo el último encaje; porque al final, esta bendita locura se sostiene sobre los hombros de quienes no esperan más factura que el silencio del deber cumplido.
Author: (abc)
Published at: 2026-03-29 19:11:52
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