La sentencia de Friedrich Nietzsche, es decir “en el amor siempre hay algo de locura, y en la locura siempre hay algo de razón”, resuena en la actualidad como un análisis profundo sobre la arquitectura de las pasiones humanas. En este sentido, el amor se vincula con su concepto de voluntad de poder: el deseo de crecer y adquirir nuevas capacidades a través del vínculo con otro ser, siempre en la búsqueda de una superación mutua. El año 1888 marcó su cúspide creativa antes de sufrir un colapso mental en Turín en enero de 1889, evento tras el cual permaneció en un estado de oscuridad psíquica hasta su muerte en Weimar, el 25 de agosto de 1900.
Author: LA NACION
Published at: 2026-03-19 20:29:30
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