De un episodio de melancolía tras dibujar en Idealista el límite geográfico de los anuncios de alquiler en el interior de la M30. De una hipotermia o una lipotimia, según el mes, mientras uno espera en una cola en la calle para pagar por un yogur helado o conseguir una silla en un hand roll bar.Un día de julio en la puerta del Sol, donde, por orden de los oráculos, se puede espicharla solo de una forma: de una insolación. En abril, cuando al final se revele una deficiencia abrasadora de vitamina D. A finales de febrero, de una necrosis en el ojo provocada por el puñetazo de una veinteañera que alza su móvil para hacerse un selfiefrente a los almendros en flor de la Quinta de los Molinos.
Author: Charo Lagares
Published at: 2026-02-09 23:06:21
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