Los resultados dejan a Alberto Núñez Feijóo, que fue el autor intelectual de la estrategia de sucesivos anticipos electorales, ante una realidad inquietante: un partido encallado que no rentabiliza el desgaste del Gobierno y con un Abascal pisándole los talones mientras el PSOE cae a los infiernos de su peor marca histórica, la de 2015, con 18 diputados, cinco menos de los que obtuvo en las últimas autonómicas. Sin embargo, con un Vox disparado, un PP estancado y una izquierda a la izquierda del PSOE más dividida que un pastel de cumpleaños, debería producirse algo más que un milagro laico para que el Gobierno de coalición tenga alguna posibilidad de reeditarse y se disipe el mantra de que ha llegado el final de este ciclo político. Pero el PSOE, por su parte, ha entrado en fase menguante con una derrota que será seguramente ampliada por el hecho de que la candidata en Aragón, Pilar Alegría, lo fue por expreso deseo de Sánchez en el marco de una estrategia con la que el presidente consideró una buena idea convertir a algunos de sus ministros en aspirantes a la presidencia de varias Comunidades Autónomas.
Author: Esther Palomera
Published at: 2026-02-08 23:04:03
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