¿Existe la obligación de debatir?

¿Existe la obligación de debatir?


Es extraordinario el nivel de degradación de la conversación pública; no hablemos ya de las cosas que nos dedicamos a comentar, las que llenan horas y horas de tertulias, gasto mayúsculo de saliva, columnas, todo aquello con lo que quienes escriben rellenan las páginas por un jornal. El otro día, justo antes del cambio de mesa de una tertulia, uno de los invitados, algo indignado ante las palabras de otro de los colaboradores, que venía a criticar que Pedro Sánchez estuviera sacando adelante la regularización extraordinaria de personas migrantes ahora, por motivos espurios, o sea, motivos políticos, acuerdos, pactos, necesidad de mayorías y de hacer de la propia necesidad virtud, me preguntaba entre bastidores si no me parecía aquello una argumentación ridícula, tanto como negar la existencia de la política. Si una atiende a la realidad, puede llegar a pensar que Villareal se queda corto, incluso cuando toma de Estados Unidos un concepto como la tertuliocracia, «élite de la clase parloteadora»; no sólo la tertulia tiene esas características, sino que el mundo entero es como una tertulia gigante, o como el patio de un colegio.

Author: Elizabeth Duval


Published at: 2026-02-01 20:29:02

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