Sin duda, la energía de este combustible fósil sostuvo el imperialismo europeo del siglo XIX; fue el motor de la conquista del mundo por parte de los países europeos, que pasaron de controlar el 37% del territorio mundial en 1800 a controlar el 84% en 1914, tal y como describieron los historiadores Ronald Findlay y Kevin O’Rourke. Como he señalado ya, sin recursos propios, y temerosos del colapso de sus economías, durante las últimas décadas todos los gobiernos europeos han llevado a cabo alianzas para garantizarse el suministro tanto de petróleo como de gas natural: los británicos construyeron alianzas con las monarquías del Golfo, los italianos con los países del Norte de África como Libia, los franceses con África Occidental, Alemania con Rusia y los europeos del sur con países africanos como Argelia, Congo y Guinea. Tras la invasión de Ucrania por parte de Putin, la Unión Europea impuso sanciones y buscó formas de reducir su alta dependencia respecto a la importación de combustibles fósiles: por ejemplo, en 2021, Rusia era el principal proveedor de petróleo con más de 100 millones de toneladas.
Author: Alberto Garzón Espinosa
Published at: 2026-03-16 21:01:43
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