En los últimos días, Europa ofreció abundantes negativas a seguir a Trump, desde su demanda sobre Groenlandia hasta unirse a su nuevo Consejo de Paz e incluso a lo que Mark Carney de Canadá llamó la “ficción” de que la alianza funciona en beneficio de cualquier país más que del más poderoso. “En el primer mandato de Trump, Europa no sabía qué esperar e intentó lidiar con él usando las viejas reglas de la diplomacia, con la expectativa de que, si seguían hablando con él en términos mesurados, cambiaría su comportamiento y se integraría al club”, señaló Mark Shanahan, profesor asociado de compromiso político en la Universidad de Surrey. Cinco meses después de la juramentación de Trump el año pasado, con su amenaza sobre Groenlandia en el aire, los líderes europeos habían comprendido lo suficiente sobre la gestión de Trump como para llevar a cabo una reunión de naciones de la OTAN en Holanda.
Author: Associated Press Spanish
Published at: 2026-01-25 14:12:03
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