Lo sorprendente es que hoy todo esto casa poco con el respeto a la soberanía e integridad territorial de los Estados consagradas en 1945 por la carta de San Francisco, de la ONU: un pilar del derecho internacional público basado en los valores occidentales universales, fruto de su esencia cultural. En derecho nacional, si bien el presidente es comandante en jefe y una ley de poderes de guerra de 1973 le permite intervenciones de naturaleza defensiva durante dos meses e informando al Congreso, es este último el que debería aprobar el inicio de un conflicto a largo plazo. Y menos aún por el derecho internacional: esta confrontación tendría otro nivel de legitimidad si se hubiera presentado ante el Consejo de Seguridad de la ONU la amenaza que Maduro representa para Estados Unidos o, en su defecto y con muchas más pruebas, la amenaza real que representa para los venezolanos.
Author: Manuel López-Linares
Published at: 2026-01-04 20:16:00
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