Desde la represión de las protestas internas en Irán -con 32.000 muertos según Trump en un balance negado por Teherán- que desencadenaron las advertencias de EEUU y la formación gradual de su enorme maquinaria bélica en la región, los israelíes buscan respuestas en el movimiento de cada buque o caza, el aterrizaje de aviones-cisterna estadounidenses en el aeropuerto de Ben Gurión, o el significado de cada palabra que sale de la Casa Blanca. "Estamos en días complejos y desafiantes", admite el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, mientras titulares como "Estado de alerta en la rutina" o "Guerra en espera" se pueden leer en un país dispuesto a paralizarse y volver a las sirenas y los refugios, si es necesario para la destrucción del remanente del arsenal de misiles balísticos y el programa nuclear de Irán, y por supuesto el cambio de su régimen. Aunque Israel sorprendió a su enemigo, dominó su espacio aéreo e infligió un severo daño a su proyecto nuclear (con asistencia final de los bombarderos B-2 de EEUU) y su arsenal balístico, varias decenas de misiles iraníes (de un total de más de 500) lograron sortear las capas defensivas e impactaron en centros como el Hospital Soroka en Beer Sheva, el Instituto Weizmann de Ciencias en Rehovot, varios edificios residenciales y bases militares.
Author: Sal Emergui
Published at: 2026-02-24 23:07:38
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