En medio de la censura, el miedo y las mordazas que impuso la dictadura de Augusto Pinochet en Chile a partir de 1973, un eco emitido a 14.000 kilómetros de Santiago, desde Moscú, logró romper el cerco informativo, trascender las fronteras y convertirse en el cable que conectó el exilio con la resistencia dentro del país para denunciar las violaciones a los derechos humanos. “Nos hacían llegar la información de distintas maneras: de forma personal, en cartas, hojas o papelitos y, a la vez, la entregábamos a alguien del equipo para que la mandara a Moscú”, cuenta Garcés, que en los años 80 llegó a formar parte del equipo de la emisora en Moscú. A final de la década de los 80, con una tímida apertura de los medios informativos en Chile, el papel de Radio Moscú “se fue reduciendo” porque “ya no era tan indispensable para saber lo que ocurría en el país”, narra María Victoria Corvalán en su tesis de final de carrera, en la que escribió sobre ello.
Author: Sonia Donoso
Published at: 2025-12-27 19:19:24
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