La John Hancock Tower se concibió a finales de los años 60 como el gran golpe de autoridad del Boston moderno: un rascacielos minimalista, elegante y casi “invisible”, diseñado para reflejar el cielo con enormes paños de vidrio azul ligeramente tintado, con mullions reducidos al mínimo y sin elementos que rompieran su pureza, rematado por una planta que afilaba visualmente las esquinas y una hendidura vertical que estilizaba aún más la masa. Desde el principio, el proyecto vivió bajo el foco porque se levantaba en el barrio de Back Bay y muy cerca de Trinity Church, un hito histórico que ya tenía un peso simbólico y emocional en la ciudad, y que amenazaba con quedar dominada por la sombra y la presencia del nuevo coloso. Con el tiempo, la torre mantuvo su lugar como el rascacielos más alto de Nueva Inglaterra, pero su historia siguió moviéndose en el terreno práctico del dinero, los inquilinos y la identidad: cambios de propiedad, operaciones multimillonarias, refinanciaciones y hasta la pérdida oficial del nombre cuando expiró el acuerdo ligado a la compañía que lo bautizaba, quedando rebautizada por su dirección como 200 Clarendon Street.
Author: Miguel Jorge
Published at: 2026-01-18 16:31:27
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