A Donald Trump y a Barack Obama los separan muchas cosas, pero hay una que, aunque tiene un punto de inverosímil, dados el origen y la visión del mundo de ambos, los unirá ya para siempre: de los trece presidentes norteamericanos que han ocupado la ... Casa Blanca desde que Fidel Castro entró en La Habana en 1959, ellos han sido los que más cerca han estado de devolver a Cuba a la disciplina democrática. En el caso de la visita de Obama en marzo de 2016, que significó la apertura de embajadas en La Habana y Washington y un intenso flujo de viajeros por una frontera durísima de la Guerra Fría que de repente se tornó porosa y amable, la prueba de su trascendencia habría sido el quiebre de la serie fatal que había marcado la relación entre los Estados Unidos y Cuba desde inicios de la década de los sesenta y que, con ese golpe de timón, inaugurara un mundo nuevo. Muchas cosas han pasado en el mundo en estos años transcurridos desde la caída de las dictaduras de derecha en Latinoamérica y las de corte soviético en el lado de sombra del Muro de Berlín para que normalicemos unas transiciones que, como la que vive Venezuela bajo la tutela del Uncle Trump, tienen de casi todo –cierta prosperidad, presos liberados, expectativas de participación política–, pero poco del júbilo que se le presume a las fiestas.
Author: (abc)
Published at: 2026-03-29 17:04:34
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