De hecho, no tiro de metáfora al plantearlo en esos términos, porque el hombre al que velábamos, Antonio Rivas Gonzálvez, Gorinkai, había hecho de la literatura su forma de vida, y todos los que compartimos esa forma de vida estamos permanente y literalmente en algún tipo de narración; en su caso, como uno de los mejores traductores literarios que ha habido nunca en nuestro país. La emoción busca lo que necesita, y es obvio que mi rabia no iba a buscar, por ejemplo, La noche a través del espejo, de nuestro querido Fredric Brown, llena de lo que mi amigo describió una vez como “un universo de Lewis Carroll salpicado de asesinatos, robos de bancos y casas encantadas”; ni eso ni ninguna de las obras donde tuvimos ocasión de trabajar juntos, desde La verdadera guerra de los mundos (João Barreiros) y Espadas en la niebla (Fritz Leiber) hasta Solo (Stanford Whitmore), cuya corrección corrió a su cargo. No estaba en ella para el imposible de que las instituciones nacionales reconocieran su amplia trayectoria; amaba la literatura y, como era un magnífico profesional y una gran persona, su muerte ha dejado conmocionado al sector donde más se prodigaba, el de la ciencia ficción y la fantasía, el más comprometido –al menos, por el lado de los lectores y lectoras– de todo el sector de la edición.
Author: Jesús Gómez Gutiérrez
Published at: 2026-01-03 21:29:29
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