El último discurso del máximo representante del poder imperial añadía algo que en otro tiempo habría resultado escandaloso y que ahora pasó sin que nadie pestañeara: los índices bursátiles como prueba de que la operación había sido un éxito. Y el aliado al otro lado del océano descubría que la «independencia energética» que el discurso celebraba era, vista desde aquí, exactamente su propia dependencia: atado para siempre a la energía y al dictado de quien acaba de demostrar lo que es capaz de hacer. Hay una lectura más larga que el discurso del poder no puede permitirse contemplar: que todo este estruendo no sea el grito de una potencia en plenitud sino el último manotazo de un modelo que percibe, aunque no lo admita, cómo el suelo se desplaza bajo sus pies.
Author: joseluispiquerascapel@gmail.com
Published at: 2026-04-06 18:00:19
Still want to read the full version? Full article