Es decir, a nadie más que a Reverte y a los cuatro que iban a cobrar de esas jornadas les interesaba lo que iba a ocurrir en ellas. Este no es el debate que todos perdimos, porque al final aquí ha debatido todo el mundo (hasta los ponentes que se habían retirado), pero sí es el debate con el que todos hemos perdido más tiempo y energía. Pensaba en Juan Soto yendo a las presentaciones de su libro con guardaespaldas (no vaya a ser que se le cuele una peligrosísima feminista) y haciendo el show de turno, aunque al otro lado esté el movimiento más pacífico de la historia.
Author: Irene Cuevas
Published at: 2026-02-02 21:41:44
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