A partir de entonces abrirían también en Bolivia laboratorios clandestinos donde se desarrollaba todo el proceso, desde la plantación y recolección de la hoja de coca a la elaboración de la pasta base y de la cocaína. No hacía mucho tiempo del día en que él y un par de amigos habían visto a Klaus Barbie junto a su esposa en la terraza de uno de los cafés de la ciudad. Además de proteger a los Suárez, se encargaban de vigilar transportes, asegurar pagos y custodiar el dinero, y de llevar ante Suárez a los que no pagaban, a los narcotraficantes más pequeños que querían seguir operando por libre o a desmantelar directamente los negocios de quienes no se plegaban a las condiciones del rey de la coca.
Author: David López Canales
Published at: 2026-02-08 16:12:00
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