Un tributo que sirve para inmortalizar a un mito de la franquicia angelina, capaz de lograr un campeonato de la mejor liga de baloncesto del mundo como jugador y cuatro como entrenador. Se vistió de oro y púrpura y, aunque no dejó una huella imborrable, ayudó al equipo a terminar con el dominio de los Boston Celtics, al lograr el anillo de 1971-72 y devolver, 18 años después, la gloria a los Lakers. Tras varios años como comentarista, y otros como asistente de Paul Westhead, en el curso 1981-82 dio inicio a una de las etapas más gloriosas, no solo de la franquicia, sino de la historia de la Liga.
Author: Adrián Sobrino
Published at: 2026-02-23 18:39:00
Still want to read the full version? Full article