Este jueves terminaba el plazo de recepción de ofertas por parte del Estado para privatizar hasta el 44,9 % de la aerolínea, cuyo centro de operaciones en Lisboa y su elevado tráfico entre Europa, Brasil y África la pusieron en el foco de los grandes grupos europeos. Así, la retirada de IAG tiene una lectura ambivalente en Portugal: por una parte, ve cómo la privatización pierde tensión competitiva, lo que podría disminuir el valor final de la operación; por otra, desaparece el riesgo de que el aeropuerto madrileño de Barajas acabe absorbiendo una parte importante del tráfico lisboeta. TAP fue adquirida por el Estado portugués en el 2021 para rescatarla de la quiebra durante la pandemia, con una inyección de 3.200 millones de euros y un plan de recorte de puestos de trabajo y reducción de operaciones.
Author: Brais Suárez
Published at: 2026-04-03 18:00:00
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