En su obra, no solo sigue el rastro de la huida física de los criminales nazis, sino que disecciona cómo sus redes de espionaje, mercenarios y traficantes de armas se incrustaron en el corazón de la Guerra Fría, manipulando a Washington, Moscú, El Cairo e incluso Jerusalén. En los despachos de Washington, alimentados por la paranoia de la Guerra Fría, se imaginaba a la Organización Gehlen como una maquinaria de precisión alemana, una red de espías fanáticos capaces de infiltrarse tras el Telón de Acero y robar los secretos nucleares de Stalin. «El caso más emblemático, y que trato a fondo en el libro, es el de Heinz Felfe», señala el autor, refiriéndose al exoficial de las SS que llegó a dirigir el departamento de contraespionaje soviético dentro de la organización de Gehlen.
Author: Daniel Arjona
Published at: 2026-02-09 23:03:32
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