«Si el tumor está provocando un exceso de cortisol puede darse un síndrome de Cushing, que se caracteriza por un aumento de grasa en el abdomen y cara redonda, una fragilidad en la piel, con estrías grandes y purpúreas, entre otros signos», aclara Rogelio García, endocrinólogo del centro madrileño y responsable de su Unidad de Carcinoma Adrenocortical. «Esta enfermedad se considera ultrarrara, afecta a entre 0,5 y 1 caso por millón de habitantes», de modo que muchos profesionales no ven ningún afectado a lo largo de sus carreras y ante los síntomas inespecíficos pueden no reparar en la posibilidad de que se trate de este cáncer. Además de la historia clínica, para el diagnóstico son fundamentales los análisis hormonales -que miden por ejemplo los niveles de cortisol, andrógenos y otros marcadores en sangre y orina-, así como las pruebas de imagen -como la tomografía computarizada, la resonancia magnética o el PET-, que permiten localizar el tumor y evaluar su tamaño, su forma o su extensión, explican los endocrinólogos.
Author: Cristina G. Lucio, Elena Iribas
Published at: 2026-03-22 21:43:30
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