La exitosa misión para rescatar a los tripulantes del F-15 ha dado un balón de oxígeno a Donald Trump en su fin de semana más crítico desde que volvió al poder, tras el fracaso de su apuesta por una intervención rápida en Irán y el inesperado bloqueo del Estrecho de Ormuz, pero ni siquiera todos los eslóganes bélicos tan del gusto de la Casa Blanca, como «no dejaremos a nadie atrás», pueden ocultar la situación caótica de una guerra concebida para durar días y que atraviesa su quinta semana sin que se vea el final. Los ayatolás saben que han atrapado a Trump en un laberinto y la salida que le ofrecen es la de un perdedor: reconocer la soberanía iraní sobre Ormuz y darles garantías de seguridad de que no habrá nuevos ataques, algo que separaría los intereses de EEUU de los de su aliado Benjamin Netanyahu. Además, la milicia de los hutíes de Yemen, aliados de Irán, ya ha dejado claro que cualquier intento de invasión llevaría al cierre inmediato del Estrecho de Bab el Mandeb, en el mar Rojo, además del de Ormuz, lo que afectaría a dos de las principales arterias del comercio marítimo mundial, un escenario extremadamente grave para la economía global.
Author: Alberto Rojas
Published at: 2026-04-06 20:47:12
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