Pero, cuando las cosas se ponen serias de verdad -el ascenso de la ultraderecha, el desprecio por las normas más básicas de convivencia o una polarización alarmante-, a lo mejor es el momento de que nos dejemos de tanto golpe de efecto airado y de que nos sentemos a reflexionar sobre qué papel deben (o debemos) cumplir quienes investigamos con rigor sobre la guerra y el franquismo o quienes, desde el mundo de la cultura y el periodismo, tienen un compromiso fuerte con la memoria democrática. Sé que muchos esperarían una crítica a las condiciones que nos han brindado los organizadores de Sevilla, pero estaría mintiendo y siendo injusta: cuando telefónicamente planteé a uno de ellos que no compartía el título y que el cartel me parecía muy poco acertado, me contestó que las intervenciones podían comenzar justamente por ahí, planteando públicamente el desacuerdo. Porque muchos y muchas de quienes pusieron el grito en el cielo son los mismos que, con razón, se han quejado de que parte del relato sobre nuestro pasado se esté escribiendo sin contar con los profesionales de la historia, ajeno a una historiografía rigurosa que es plural, pero que no cuestiona ciertos consensos.
Author: Zira Box
Published at: 2026-01-27 21:03:29
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