Y al astuto y ambicioso MBS -quien dirige de facto el país, dado que su padre, el rey Salman, a sus 90 años está muy delicado de salud, casi al margen de las decisiones de gobierno desde hace una década- se le ha presentado una tentadora ocasión que difícilmente podía dejar escapar, por más que a medio plazo pueda ser un arma de doble filo, ya que el dominio absoluto de Israel en todo el nuevo Oriente Próximo antes o después acabará chocando también con los intereses de Riad. O, sin ir más lejos, en el pequeño Bahrein, Estado que sobrevive a través de su cordón umbilical con Riad, la mayoría de la población es igualmente chií, a pesar de que su Monarquía y toda la élite gobernante son suníes, y ya se están registrando disturbios y choques de la población con las fuerzas policiales, ante el temor de repetición de un episodio de levantamiento tan grave como el de 2011 que puso contra las cuerdas a la dinastía Al Jalifa. Si durante la guerra de los 12 días de EEUU e Israel contra Irán del pasado junio Riad se desvinculó de aportar interceptores para ayudar a Tel Aviv, entre otras razones para evitar justamente las represalias de los ayatolás, esta vez el incendio bélico en toda la región lleva a pensar en actuaciones del Reino del Desierto antes impensables que muchos de sus ciudadanos consideran como una traición a la umma -la comunidad global de creyentes musulmanes- por parte de las autoridades custodias de los lugares más sagrados del islam.
Author: Eduardo Álvarez
Published at: 2026-03-07 23:07:43
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