A sus casi 77 años -su aniversario es el próximo viernes-, la histórica activista ecologista Paca Blanco, cuya denuncia ha posibilitado que el resort de la Isla de Valdecañas (Cáceres) esté pendiente de una orden de demolición, afronta estos días otra batalla épica: evitar la orden de desahucio que pesa sobre la vivienda en la que vive en Madrid y que le fue adjudicada a su hijo en régimen de alquiler hace 12 años. Pase lo que pase con la vivienda, la ecologista lo tiene claro: «Si me obligan a irme, a desalojar a una ocupada ignorada, regresaré a Extremadura para seguir dando guerra, que todavía hay que seguir dando la batalla, como la del cierre de la central nuclear de Almaraz», vaticina sin olvidar su gran sueño: «Antes de morir tengo que ver el derribo de la Isla de Valdecañas, eso sí que no me lo pueden quitar, por mucha presión e influencia que estén ejerciendo muchos apellidos ilustres de este país por impedirlo». La batalla legal por Valdecañas se encuentra en estos momentos en el Tribunal Constitucional, que ha rechazado todos los recursos de amparo interpuestos por la Junta de Extremadura, la comunidad de propietarios de las viviendas y los dos ayuntamientos afectados, El Gordo y Berrocalejo mientras la administración regional ha introducido modificaciones normativas para regularizar las Zonas de Especial de Protección para las Aves (ZEPAS) en Extremadura con el fin de evitar un derribo que supondría a las arcas públicas más de 200 millones de euros.
Author: David Vigario
Published at: 2026-02-10 23:02:30
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