Primo hermano de la crónica —estricta historia verídica que sólo utiliza de la literatura sus herramientas narrativas— este otro género en boga se toma muchas más libertades artísticas, recurre a la imaginación para llenar huecos o para agilizar la trama, e incluso se permite flirtear a veces con la autoficción. Dos colombianos imprescindibles recurren a esa fórmula: Juan Gabriel Vásquez en 'Los nombres de Feliza', relato de una escultora de gran peripecia política y existencial, y Héctor Abad Faciolince en 'Ahora y en la hora', donde narra con aire novelesco la terrible experiencia que vivió en Ucrania. Quizá el asunto no acabe en registrar el 'boom' de este género, sino en lo que ello esconde: la realidad es tan potente y original que, a su lado, determinada ficción pura comienza a parecer un artificio, sobre todo cuando la cultura Netflix la ha masificadoy cuando la política, y sus militantes digitales, se la apropian cada día para montar sus máquinas incesantes de relato y de bulo.
Author: (abc)
Published at: 2026-03-19 23:12:11
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