Calienta un poco de aceite en una sartén y cocina por ambas caras tres lonchas de mortadela, colocadas dejándolas caer en un montoncito de pliegues. Cuando estén bien doradas, ponlas juntas para formar una pequeña torre y corona con uno o dos trozos de provolone, echa un poco de agua a la sartén y por la tapa. Pocos ingredientes pero abundantes y de calidad marcan la diferencia entre un sándwich aburrido y mediocre y un bocata delicioso de verdad que te apetecería comer en cualquier momento.
Author: Liliana Fuchs
Published at: 2026-01-17 18:01:27
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