Si hay algo que arroja sensación de futuro es, precisamente, el recuerdo que unos hijos tuvieron con su madre y el resto de víctimas durante el funeral de Estado del pasado jueves en Huelva. España entera se vio sorprendida por un llanto que de forma elegante pedía justicia, «desde la serenidad»; de un canto respetuoso de la fe que otros quisieron ignorar, de una conmovedora llamada al amor. Que suscitara tanta incredulidad la oración de Liliana y que en la casa del Señor no quepa la palabra asesino constituyen las mejores pruebas de que, contradiciendo a la onubense, a pesar de que «estamos polarizados», ya nos hemos dado cuenta y nos avergüenza.
Author: (abc)
Published at: 2026-02-01 21:29:04
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