Desde Minneapolis

Desde Minneapolis


La mayor parte de la ciudadanía además de sufrir con las catástrofes locales en la pantalla de nuestras vidas habremos de abrir ventanita para unos chicos serenos , alegres, valientes y osados que se opusieron a la iniquidad del emperador entronizado por la calderilla de sus bolsillos, vestido exclusivamente con ingeniería capilar y escabeche. Este ser ridículo es responsable de dar placas y armas a los asesinos de dos ciudadanos de Mineápolis, la detestable insignia bajo la que operan sus pretorianos que la vida humana y lo que conlleva, banalizan en un espantoso teatrito con sangre y sin tomate. Para que te diviertas tú y tus hijos y aprendáis que quien no respeta la vida humana es incompatible con cualquier lugar de poder, pero aún estáis a tiempo de rectificar, a mi abuelo, que cabrán quince como él en treinta millones, ni un “usté perdone”, pero era un ilustrado y llevaba gafas.

Author: Fernando Pérez Martínez


Published at: 2026-02-02 19:03:17

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