Estos fragmentos de ADN, que se mueven entre bacterias como si fueran polizones en un barco, no se limitan a dar instrucciones genéticas; ahora sabemos que son capaces de orquestar la construcción de auténticos escudos físicos que dejan a los antibióticos fuera de combate. Reorganización estructural de un biofilm donde la propagación de plásmidos induce la formación de agregados densos que aumentan la resiliencia de la colonia frente a amenazas externas. Si el problema no es solo la mutación de la bacteria, sino la estructura física del biofilm que el plásmido ordena construir, quizá la solución no sea crear antibióticos más potentes, sino "disolventes" biológicos.
Author: scruzcampillo
Published at: 2026-02-11 18:21:00
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