Con el ataque de hoy, y su apuesta por un cambio de régimen, se desmonta ya definitivamente uno de los mitos más asentados en el imaginario colectivo conservador: el de que Trump era un presidente antiguerras, anti intervenciones, contrario a los experimentos de construcción de naciones y de democratización a través de las bombas. Pero desde enero del año pasado ha bombardeado ya siete países, amenazado con anexionarse Groenlandia o Panamá, con quedarse Gaza, ha capturado al presidente de Venezuela para dirigir el país en la distancia, habla de una "toma amistosa de Cuba", ha hundido decenas de lanchas en medio del mar matando a más de 100 personas sin rendir cuentas y ha atacado de nuevo Irán, animando a sus ciudadanos a tomar el control del país. Trump, arrastrado por su propia retórica y filosofía, empujado por dos éxitos indiscutibles y espectaculares desde en punto de vista militar, no sólo presume de tener un ejército capaz de hacer cosas que nadie más puede hacer, sino que se ha generado a sí mismo tiempo la necesidad de ir a más, aunque eso rompa al movimiento MAGA, alianzas históricas o su base de votantes.
Author: Pablo R. Suanzes
Published at: 2026-02-28 21:49:13
Still want to read the full version? Full article