Hace 19 años, la mayor petrolera europea, Shell, tuvo que vender el 50% de su proyecto de gas natural en la isla rusa de Sajalín a la mitad del precio de mercado porque, súbitamente, a Vladimir Putin le entró una preocupación tremenda por el bienestar de las ballenas de la zona. Países como Kazajistán, Uzbekistán y Kirguistán se han beneficiado de la llegada de cientos de miles de rusos con alto nivel educativo que huyen de su país no sea que los manden a la guerra, y del desvío a Rusia de mercancías (por ejemplo, coches alemanes), que Occidente no deja exportar a Rusia. A ello se suma la pérdida de las transferencias de petróleo y gas en Trinidad y Tobago, y los vuelos más largos en la región, por la presencia de aviones militares y las interferencias en los equipos electrónicos de las aeronaves.
Author: Pablo Pardo
Published at: 2026-01-03 23:04:47
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