De un tiempo a esta parte, cuando sobreviene una tragedia, el alma española no se limita a estremecerse por el horror de sus muertes, el escalofrío de habernos podido sentir todos y cada uno a bordo de un tren hecho añicos o en un barranco anegado por una Dana sino que hemos aprendido a temer los daños colaterales: el sobrevuelo de los buitres, husmeando la carnaza política o mediática que mastica el luto como un manjar de votos o de audiencias con los que saciar su cuenta de resultados. El espejismo apenas duró una semana y ya estamos de nuevo en el guirigay, en las secuencias habituales de la guerra de los Rose, en el y tu más de los poderes públicos, ante el común estupor de la ciudadanía, aunque parte de la sociedad, ni en estas fatales circunstancias, sea capaz de arriar su espíritu de hooligan futbolístico con cada bandería política de turno. En plena sucesión de percances férreos, apenas se ha prestado atención, por cierto, al hecho de que la Audiencia Provincial de A Coruña haya decidido absolver, en estos días, al exdirector de Seguridad en la Circulación de Adif en la causa por el accidente de Angrois, que dimitió de dicho cargo ¡cinco años después!
Author: Juan José Téllez
Published at: 2026-01-26 22:59:14
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