En el país que alberga a una sexta parte de la población mundial, el silencio de las cunas se ha convertido en un gran problema para un Estado que se ha pasado tanto tiempo restringiendo los nacimientos que ahora no da con la tecla para revertir las desastrosas tasas de natalidad que amenazan con erosionar el crecimiento económico. Para impulsar los matrimonios, paso previo tradicional a la paternidad, en provincias como Hebei, las autoridades declararon hace tiempo la guerra a las "costumbres matrimoniales poco saludables", en particular al caili, como se conoce a la dote que el novio entrega a la familia de la novia. Los medios chinos informaron a finales del año pasado que en algunos condados de la provincia sureña de Yunnan los funcionarios estaban llamando a mujeres jóvenes preguntándose por sus ciclos menstruales y planes reproductivos, bajo el pretexto de realizar informes sobre el número de mujeres en edad fértil.
Author: Lucas de la Cal
Published at: 2026-01-05 23:09:23
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