Pero el control migratorio no solo se ejerce a través de muros físicos terrestres, son diversas las tecnologías al servicio del mismo: sistemas de radares, drones, cámaras de vigilancia, sistemas biométricos de huellas dactilares y de capturas faciales… A ellos hay que sumar los barcos y aviones que patrullan las costas y que han creado muros y cementerios marítimos para millares de personas migrantes y refugiadas que no tienen acceso legal a la seguridad o a ejercer su derecho de solicitud de asilo. A título de ejemplo, en el marco del ciclo presupuestario de la UE (2021-2027) la Comisión Europea asignó 8.020 millones de euros al Fondo para la Gestión Integrada de las Fronteras, 11.270 millones de euros a Frontex (Agencia Europea de Fronteras y Costas) y, al menos, 1.900 millones de euros a las bases de datos de identificación Eurosur (Sistema Europeo de Vigilancia de Fronteras). La fuerte militarización de las fronteras terrestres y marítimas europeas ha llevado a las personas migrantes y/o en busca de asilo a seguir rutas mucho más peligrosas a costa de su vida o a dejarlas atrapadas en condiciones desesperadas en países vecinos, como es el caso de los centros de detención de migrantes en Mauritania financiados por la FIAP (Fundación para la Internacionalización de las Administraciones Públicas, agencia de “cooperación” española dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores)
Author: María José Hernández Blasco
Published at: 2026-02-04 21:13:29
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