Purgó ideológicamente los altos mandos, acusando de woke a generales y almirantes poco complacientes; organizó un gran desfile militar en el día de su cumpleaños; convocó a generales y almirantes a Virginia para soltarles una perorata proselitista (y se quejó de que no lo aplaudieron con suficiente entusiasmo); y reunió a las tropas para divagar ante ellas sobre sus méritos. Pero Trump tiene un problema: a diferencia de los dictadores que tanto admira, él aún no tiene bajo su puño a las Fuerzas Armadas, como sí lo ha logrado con el FBI, el Departamento de Justicia y la Fiscalía General, que ha convertido de instrumentos para ejecutar sus venganzas personales contra políticos, excolaboradores e incluso, contra el líder de la Reserva Federal (el Banco Central). Si magnates como Zuckerberg o Bezos, rectores de universidades como Harvard o Columbia, dueños de medios de comunicación y políticos tuvieran una mínima fracción del arrojo, la valentía y el amor por su patria de esos ciudadanos, otro gallo cantaría.
Author: Daniel Matamala
Published at: 2026-01-31 23:07:50
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