A eso se añade, en el terreno geoeconómico, el hecho de que los crecientes agobios de Trump para evitar que el incremento de los precios internacionales del petróleo y el gas (derivados de su pésima decisión de entrar en una guerra en la que no están en juego los intereses nacionales) termine por arruinar su presidencia, ponen aún las cosas más fáciles a Vladímir Putin. Tampoco es menor, en tercer lugar, el problema que se le plantea a Zelenski cuando, en una decisión que busca algún tipo de compensación futura en la defensa de su causa, se ofrece a Tel Aviv y a Washington para colaborar en la interceptación de los drones y misiles que Teherán lanza contra territorio israelí y contra las bases estadounidenses en Oriente Medio. Mientras que el conflicto se ha convertido hace tiempo en una guerra de desgaste, con operaciones militares de alcance limitado, en el terreno diplomático son bien conocidos los puntos principales de desencuentro: cesión territorial y renuncia a entrar en la OTAN por parte Kiev y rechazo frontal de Moscú a aceptar las garantías de seguridad que demanda Zelenski (incluyendo la presencia de tropas internacionales en suelo ucraniano).
Author: Jesús A. Núñez
Published at: 2026-03-16 21:01:42
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