En abril pasado, en plena caída brutal del mercado global por la guerra de aranceles que él mismo lanzó al comenzar su segundo mandato, la Casa Blanca emitió un comunicado que decía: “El presidente ganó hoy su partido de primera ronda del Campeonato de Clubes Senior (de golf) en Júpiter, Florida, y avanza a la segunda ronda” del certamen. Entusiasmada, la FIFA anunció esta semana que recibió un récord de 150 millones de solicitudes de más de 200 países para la fase aleatoria de venta de tickets del Mundial. Será un Mundial incómodo en la casa de un país llamado Trump, con México y Canadá como socios menores, con la policía migratoria asustando a los hinchas latinos, visas selectivas, Guardia Nacional en ciudades opositoras, amenazas e insultos a países y presidentes vecinos, casi medio centenar de ejecuciones por pena de muerte (inyección letal, asfixia o pelotón de fusilamiento), ejecutivos que ganan ya no veinte, sino trescientas veces más que sus empleados, aniversario 250 de la independencia de Estados Unidos en pleno torneo, y un Trump que, dicen todas las encuestas, podría sufrir un duro revés en las elecciones de medio término de noviembre.
Author: Ezequiel Fernández Moores
Published at: 2025-12-31 14:02:16
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